miércoles, diciembre 09, 2009

Revista que abre el apetito




Cuando me preguntan cuál es la mejor manera para estimular la lectura, digo que hay que dejar los libros a la vista y prohibirlos. Sí, prohibir un libro, decir que es muy difícil de leer, argumentar que para leerlo hay que tener más experiencia y más lecturas, y a lo mejor una paciencia de escalador contra la cordillera de una sintaxis personal que el autor parecería haber colocado en su obra no para que avancemos, sino para que retrocedamos. En la siguiente conversación, lo primero que me dice aquel a quien quise que desistiera de tal o cual libro, es que finalmente lo leyó.

La lectura de un libro es una conquista que tiene un precio, no exclusivamente monetario, pero para lograrlo primero hay que poner los libros al alcance, si no de la mano, al menos de la vista. Regalarlos no siempre es una buena manera de hacerlo, por lo que me parece efectista y desatinado el obsequio gratuito de libros de literatura para adultos que realiza el Ministerio de Cultura de Ecuador. Termina, precisamente, quitándole valor a la literatura y depreciando el esfuerzo de las pequeñas editoriales independientes; algo muy distinto es hacerlo con manuales escolares y lecturas infantiles. El libro de literatura adulta debe ser valorado y, de darlo, lo más importante se realiza cuando se surte bien a todas las bibliotecas. Estas deben disponer de fondos actuales y ser lo suficientemente dinámicas para poner los libros a la vista e incentivar el acceso a los lectores, sin convertir el préstamo de un libro en trámite burocrático.

En la labor de poner los libros a la vista del lector, son las revistas las primeras en abrir el apetito. En esta ocasión quisiera felicitar el pequeño gran esfuerzo que hace la revista  Rocinante. Ha cumplido su primer año, con un ritmo de publicación mensual. Si digo pequeño el adjetivo es literal: es una revista bonsái, mide trece por veinte centímetros. Pero en su brevedad, y quizá precisamente por ella, es una revista que demuestra un criterio creativo y ameno para poner en movimiento una mirada viva a la literatura y las publicaciones ecuatorianas. Entrevistas precisas (incluso a lectores destacados), artículos de fondo o números temáticos, acercan a la literatura ecuatoriana que a pesar de tener un momento muy prolífico en estos últimos años, y con nuevos escritores de estilos y temas muy variados, sigue padeciendo una grave crisis de difusión.

Como toda revista literaria, ronda la desaparición. Haber logrado un año es un mérito. Podría seguir creciendo, y quizá en ese crecimiento sería importante que incluya de manera mucho más activa a Guayaquil y que circule con mucha mayor fluidez por sus librerías. No siempre puedo tenerla a mano, pero sus editores han sabido crear un formato adecuado para leerla en internet: www.revistarocinante.com. No es lo mismo, pero para quienes vivimos fuera de Ecuador, es de agradecer. Como seguramente lo agradecerán los lectores que leen este Diario desde el extranjero, por internet, y que ya saben por dónde acercarse a saber qué está ocurriendo en la literatura ecuatoriana. Serán libros difíciles de conseguir pero hay que hacer el esfuerzo.

Publicado en El Universo ( Ecuador), 8 de diciembre de 2009. 


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